Comunicación no verbal

El origen del lenguaje en la especie humana es un tema que ha sido objeto de debate desde hace mucho tiempo y, aún hoy en día, sigue siendo tema de estudio.  Entre las teorías a destacar podemos hacer una división entre aquellas que defienden un origen único de las lenguas del mundo,  una primera lengua común se habría ido diferenciando hasta dar lugar a las demás (monogénesis); y una segunda teoría que habla del inicio de las distintas lenguas de forma independiente  y en diferentes lugares (poligénesis).

Independientemente de cuál sea el origen de los distintos idiomas, en lo que sí están de acuerdo los investigadores es en que éstos surgieron de la necesidad del ser humano de comunicarse entre ellos. Las personas somos sociales por naturaleza, como especie necesitamos comunicarnos y relacionarnos con el entorno, por  lo que fue necesario que desarrollásemos herramientas para conseguir este objetivo.

Las formas de comunicación han ido evolucionando a lo largo de la historia, desde el desarrollo de la palabra, palomas mensajeras, correo postal o llamadas telefónicas, hasta llegar al actual desarrollo de la comunicación 2.0.  Entre todas las diferentes formas de comunicación quería destacar una muy antigua y que, poco a poco, se está dejando de tener en cuenta (a pesar de su vital importancia). Este tipo de comunicación al que nos estamos refiriendo es la comunicación  no verbal o, para ser más explícitos, todos aquello que complementa a nuestra palabra (ya sean gestos, movimientos, adornos como pendientes o tatuajes, etc.). 

Investigadores de disciplinas tan diversas como la lingüística, la psicología, antropología o sociología (entre otras) se han encargado de estudiar aquellos aspectos del comportamiento humano que parecen tener una función comunicativa generando una serie de subdivisiones dentro de la comunicación no verbal: la cinésica (se encarga de estudiar el significado expresivo, apelativo o comunicativo de los movimientos corporales), la proxémica (se refiere al empleo y a la percepción que el ser humano hace de su espacio físico, de su intimidad personal, etc. ) y la paralingüística (se encarga de estudiar todo aquello que acompaña a lo verbal como es, por ejemplo, si las palabras van acompañadas de llanto o risa, el tono con el que damos la información, etc.).

Siempre que hablamos con una persona complementamos lo que decimos con multitud de gestos, movimientos oculares, cambios de postura y expresión facial que, normalmente, empleamos de forma inconsciente. La mayoría de la gente no se da cuenta de lo mucho que emplea este tipo de lenguaje a la hora de comunicarse con su entorno (no solamente como apoyo a la comunicación verbal sino también en las más pequeñas acciones de nuestro día a día. Por ejemplo: si hemos tenido un mal día en el trabajo o hemos discutido con una persona muy cercana ese enfado también va a repercutir en nuestro cuerpo generando, por norma general, tensión corporal que ya nos estaría dando información acerca del estado emocional del susodicho aunque no nos especifique la razón de esa tensión.).

Cuando nos comunicamos, lo hacemos de forma totalmente consciente y eligiendo cada una de las palabras que pronunciamos, a veces, incluso las modificamos para expresar algo contrario a lo que nos está pasando realmente dando lugar a la mentira. Con la palabra es muy fácil engañar al prójimo mientras que el lenguaje del cuerpo, al ser inconsciente (en su mayoría), es más complicado de controlar. Hemos dicho que, por norma general, no nos solemos percatar de los gestos que nos acompañan cuando nos estamos expresando, pero hay que puntualizar que hay movimientos corporales que se han generalizado y que si podemos distinguir su significado (aunque éste pueda variar dependiendo del lugar en el que nos encontremos). Por ejemplo: subir el pulgar hacia arriba como sinónimo de que algo ha ido bien o el signo de la victoria con los dedos de la mano.  Aparte de esto, es muy importante entender que no se pueden leer los distintos gestos de forma independiente, sino que hay que tener en cuenta tanto la persona como el contexto en el que se están produciendo.

En lo referido al cuerpo podemos encontrar una gran cantidad de clasificaciones de diversos autores acerca de los movimientos y las categorías en las que se engloban. Personalmente, por parecerme de las más completas, he escogido la clasificación de Argyle en la que nos encontramos: 

1) Aspectos no lingüísticos del lenguaje: se englobarían aquí todos aquellos elementos que constituyen el paralenguaje: tono de la voz, velocidad, ritmo del discurso, pausas, silencios, etc.

2) Expresiones del rostro: aquí se encuentran todos los cambios producidos en boca, ojos, cejas, nariz,  etc.

3) Mirada: entre las partes más importantes del cuerpo a la hora de la comunicación se encuentra la mirada; ésta se suele asociar con las emociones o los sentimientos. Los ojos pueden ser la señal de comunicación humana más reveladora ya que son el punto central del cuerpo y porque, además, las pupilas trabajan independientemente del control consciente. Aquí se englobarían las miradas furtivas, miradas abiertas, de soslayo, miradas esquivas, etc., y en general a todas las formas de contacto ocular.

4) Gestos con las manos: son los movimientos de las manos de carácter voluntario y a veces involuntario.

5) Gestos con la cabeza: los movimientos de la cabeza tienen como finalidad el refuerzo de la interacción y también sirven como instrumento útil para la sincronización de la conversación.

6) Contacto corporal: se refiere al contacto físico. Transmite proximidad psicológica e intimidad o, en su caso, agresividad.

7) Proximidad física: tiene que ver con la distancia que mantienen los sujetos en todo tipo de interacción.

8) Orientación: se refiere a la posición del cuerpo respecto al interlocutor y que es indicativa de distintas actitudes.

9) Aspecto exterior: son aquellos elementos que intervienen en la apariencia personal y la imagen que muestra el sujeto: ropa, maquillaje, joyas, peinado, etc.

Como ya comenté anteriormente, no todo es inconsciente. Dentro de la comunicación no verbal también se agrupan los hechos de que la gente decida vestirse de una manera o de otra, maquillarse o hacerse tatuajes. Todo esto son acciones generadas de forma consciente y que nos dan información acerca de la persona que los lleva.

Para terminar, me gustaría señalar que, en una sociedad en la que predomina la información y la comunicación a distancia gracias a las nuevas tecnologías (smartphones, redes sociales…) es fundamental que no olvidemos la comunicación presencial y muy importante que nos centremos en intentar “leer” los detalles de nuestros cuerpos porque es una fuente de información fiable y muy valiosa que podrá ayudarnos en muchos aspectos de nuestra vida, así como en nuestras relaciones con los demás.

3 pensamientos en “Comunicación no verbal

  1. Pingback: Comunicación no verbal | Comunicaciones ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*


tres + = 9

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Follow Me